sábado, 28 de agosto de 2010
Las cosas que vacían son las que más llenan
No puedo sino hablar de lo que pasa en mí. Que se sucede. No puedo sino hablar en el presente del pasado que viene, hablar en el futuro del presente infinito. No puedo sino descubrir los momentos uno a uno. No quiero hablar. No debo hablar. Me sumerjo otra vez en el presente (única verdadera). Como si ahora mismo estuviera soñando que es de día y estoy en un hospital. Recepción, mesas cual conítería. Sólo expresión corporal. Nunca fui con mi piel, con mi cuerpo. Siempre expresé un pensamiento. Ahora quiero ir y hablo. Me quedo hablando. Deseo bailar única verdadera para mí. Sólo silencio y mi ser. Pueden venir los gatos y las rosas. Nadie más. Oh deseo que algo me asuste. Bailar en la oscuridad. Temer y seguir. Saltar, revolverme, enroscarme única verdadera. Sentir, sólo sentir. Un latido, un vapor, el vacío que más llene, un espacio que sea eterno devenir. Perder la contradiccíón, no darme cuenta, hipnotizada, bailar. Olvidarme las palabras, ser frenesí puro intensamente desprendido del suelo en la única verdadera felicidad.
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