jueves, 28 de julio de 2011

Cadaver exquisito

El día comenzó cuando la luna desapareció de la noche
Habia luna llena, estaba muy oscuro pero la luna marcaba el camino. Igual no se veía nada.
Pero igual siguió caminando, con la frente marchita,
Apagada, estremecida, como una pluma sin pájaro como un reloj sin
saber para donde ir. Eligió la derecha y comprendió el camino
De paso por el bosque recogieron unas moras silvestres,
crecieron hasta el séptimo cielo y la verde le dijo a la
carmín violaceo oscuro, barro total, lodo, tierra en la que revolcarse.
Entonces salieron a ducharse cuando
Llegó la oscuridad, era la noche más encendida de todas.